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Cáncer testicular:
El cáncer testicular puede provocar el crecimiento de un testículo o la aparición de un bulto en el escroto. La mayoría de los bultos que aparecen en el escroto no están causados por el cáncer testicular, pero los que se forman en los testiculos sí.
La causa del cáncer testicular es desconocida, pero los varones cuyos testiculos no descendieron al escroto antes de los 3 años de edad tienen muchas más probabilidades de desarrollar cáncer testicular que aquellos cuyos testiculos descendieron dentro de esa edad. La mayoría de los casos de cáncer testicular se desarrollan en hombres menores de 40 años.
Cuatro clases de cáncer pueden desarrollarse en los testiculos: seminoma, teratoma, carcinoma embrionario y coriocarcinoma.
Síntomas y diagnóstico
El cáncer testicular produce un bulto consistente creciente en el escroto, lo cual puede resultar doloroso. A veces, los vasos sanguíneos se rompen dentro del tumor y, como resultado, se forma una masa que crece rápidamente y causa un fuerte dolor. Un bulto duro en el testículo debe considerarse seriamente y debe ser examinado de inmediato por un médico.
Una exploración física y una ecografía ayudan al médico a determinar si el bulto se ha originado en el testículo. Si el bulto parece ser una masa sólida, especialmente si se encuentra en el testículo, se extirpa una pequeña porción de tejido para analizarlo al microscopio (biopsia). El paciente recibe un anestésico local antes de la intervención y el testículo no resulta afectado. Los valores de dos proteínas en la sangre, la alfa-fetoproteína y la gonadotropina coriónica, tienden a ser elevados en los hombres que padecen cáncer testicular. Los análisis de sangre pueden utilizarse tanto para buscar cáncer como para controlar el efecto del tratamiento. Si los valores suben después del tratamiento, el cáncer puede haber vuelto a aparecer.
Tratamiento
El tratamiento inicial para el cáncer testicular es la extirpación quirúrgica de la totalidad del testículo. El otro testículo no se extirpa para que el sujeto tenga valores adecuados de hormonas masculinas y siga siendo fértil. En ciertos tipos de tumores, también pueden extirparse los ganglios linfáticos del abdomen puesto que el cáncer tiende a extenderse primero hacia ellos.
El tratamiento puede incluir radioterapia y cirugía, especialmente en casos de seminoma. La radiación suele concentrarse en los ganglios linfáticos del abdomen, del tórax y del cuello para intentar destruir las células cancerosas que se hayan extendido allí. El cáncer testicular que se ha expandido suele curarse con una combinación de cirugía y de quimioterapia. El pronóstico depende de la variedad y del alcance del tumor. Más del 80 por ciento de los hombres con seminomas, teratomas o carcinomas embrionarios sobrevive 5 años o más. Esta capacidad para curar la mayoría de los cánceres testiculares metastásicos es uno de los grandes triunfos de la terapia contra el cáncer. Muy pocos casos con coriocarcinoma altamente maligno, un tumor muy poco frecuente, logran sobrevivir siquiera 5 años.
Torsión testicular
Torsión testicular:
La torsión testicular se produce cuando un testículo se retuerce en su cordón espermático.
La torsión testicular es el resultado de un desarrollo anormal del cordón espermático o de la membrana que recubre el testículo. En general, se produce en los varones entre la pubertad y los 25 años; sin embargo, puede suceder a cualquier edad. La torsión testicular se produce tras una actividad extenuante o bien puede tener lugar sin razón aparente.
De inmediato, se produce un dolor agudo y tumefacción del escroto, además de náuseas y vómitos. El médico puede diagnosticar la enfermedad basándose sólo en la descripción que el paciente hace de sus síntomas y en los que haya encontrado tras el examen físico. Alternativamente, el médico puede recurrir a los exámenes con isótopos radiactivos para diagnosticar la enfermedad; sin embargo, los resultados de la prueba no son siempre fiables. La ecografía de color con análisis de flujo, que muestra tanto el tejido testicular como el flujo de sangre, suele ser la exploración más utilizada. El cordón retorcido corta el suministro de sangre al testículo. En consecuencia, la única esperanza de salvar el testículo es la cirugía para desenrollar el cordón dentro de las 24 horas siguientes a la aparición de los síntomas. Durante la cirugía, se comprueba el estado del otro testículo y habitualmente también se fija para prevenir la torsión del otro lado.
Hernia inguinal:
En la hernia inguinal, una porción del intestino se abre paso por un orificio de la pared abdominal hacia el canal inguinal, el conducto por el que descienden los testiculos hacia el escroto en la vida fetal.
En la hernia inguinal, el intestino hace presión desde un orificio que se encuentra en la pared abdominal hasta el canal inguinal (el conducto por el cual descienden los testiculos desde el abdomen hacia el escroto poco antes del nacimiento).
Cuando la hernia se produce porque el orificio es más holgado o débil de lo normal en el nacimiento, recibe el nombre de hernia congénita o indirecta. Cuando el paso del intestino se debe a un defecto en la base del canal inguinal, el trastorno recibe el nombre de hernia adquirida o directa.
En ambas clases de hernia inguinal, el intestino puede empujar hacia el escroto, generalmente produciendo una protuberancia indolora en la ingle y en el escroto. La protuberancia puede crecer cuando el sujeto se pone de pie y encogerse cuando se acuesta, porque el contenido se mueve hacia atrás y hacia adelante con la gravedad. Puede recomendarse recurrir a la cirugía dependiendo del tamaño de la hernia y del malestar que causa. Si una porción del intestino queda atrapada en el escroto, el suministro de sangre puede resultar interrumpido y dicha porción de intestino puede volverse gangrenosa. En este caso, se lleva a cabo una intervención quirúrgica de urgencia para sacar el intestino del canal inguinal y cerrar el orificio para que la hernia no se repita.
Otros trastornos del escroto y de los testiculos:
La orquiepididimitis es la inflamación del epidídimo y del testículo. Puede ser una complicación de una infección de la vejiga, una uretritis no específica, gonorrea, cirugía de la próstata o un procedimiento como la cateterización de la vejiga urinaria. El testículo se hincha y duele y también puede estar caliente al tacto. En general, hay líquido en el saco del escroto. La persona también puede tener fiebre. El tratamiento suele incluir antibióticos orales, reposo en cama, compresas de hielo aplicadas sobre el escroto y un aparato suspensorio que lo sujete. Quizás sea necesario recurrir al paracetamol o a otros calmantes del dolor. En ciertos casos, se forma un absceso (acumulación de pus) que, al tacto, resulta como un bulto blando en el escroto. El absceso tiende a drenar por sí solo, pero en determinados casos es necesario practicar un drenaje quirúrgico.
La parotiditis es una infección vírica que, en general, afecta a los niños; si un adulto contrae parotiditis, los testiculos pueden resultar afectados. La enfermedad produce una dolorosa hinchazón, la cual puede perjudicar de forma permanente la capacidad de los testiculos para producir esperma.
Un hidrocele es una acumulación de líquido en la membrana que cubre los testiculos, que causa una hinchazón blanda en uno de ellos. La enfermedad puede manifestarse en el momento del nacimiento o bien desarrollarse con el paso de los años. El hidrocele generalmente resulta indoloro, pero su volumen puede volverse tan grande que deba recurrirse a la extirpación quirúrgica para eliminar la molestia.
Un hematocele es una acumulación de sangre que generalmente aparece después de una lesión en el escroto. A veces la sangre se resorbe sin tratamiento, pero los hematoceles de gran tamaño suelen necesitar extirpación quirúrgica.
Un espermatocele es una acumulación de fluido que contiene esperma, localizada justo al lado del epidídimo. Si el espermatocele aumenta mucho de tamaño o se vuelve molesto acaba extirpándose quirúrgicamente.
Un varicocele es una masa de venas alargadas, anchas y con forma de gusano, localizadas en el escroto, muy similares a las venas varicosas. El varicocele suele aparecer en el lado izquierdo del escroto y, al tacto, se parece a un saco de gusanos. La masa resulta evidente cuando el sujeto se pone de pie, pero, en general, desaparece cuando se acuesta, porque se reduce el flujo de sangre que se dirige hacia las venas dilatadas.
Un varicocele puede ser corregido quirúrgicamente si provoca la sensación de que el escroto se encuentra incómodamente lleno o bien si disminuye la fertilidad.
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